El último adiós es el momento final de despedida que se ofrece al ser querido que ha fallecido, marcando el cierre de su vida terrenal y el comienzo de su viaje hacia la eternidad. Este acto simboliza el reconocimiento y la aceptación de la realidad de la muerte, así como el inicio del proceso de duelo para los familiares y amigos cercanos. El último adiós puede tomar diversas formas según las tradiciones culturales, religiosas y personales, y puede incluir rituales como la bendición del cuerpo, la colocación de flores o recuerdos en el ataúd, y las palabras finales de despedida.